El aumento en el uso de plásticos ha impulsado el desarrollo de múltiples estudios y debates relacionados con el impacto ambiental, tanto para compararlos con otros materiales, como para establecer diferencias entre los distintos polímeros que existen, pero a su vez, que juegan un papel importante en la mejora del uso y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Los temas críticos en la sostenibilidad incluyen la huella de carbono, la circularidad (reciclabilidad) y contenido reciclado), y fugas ambientales (especialmente la reducción de residuos plásticos).
En un estudio realizado por la organización McKinsey & Company, se demuestra que los plásticos tienen un menor impacto de gases de efecto invernadero (GEI) en 13 de las 14 aplicaciones alternativas no plásticas analizadas, incluidas las emisiones directas e indirectas de la cadena de valor.

En las 13 aplicaciones en las que el plástico tiene emisiones más bajas, el beneficio fue entre un 10 y un 90 % menos de emisiones, a diferencia de las materias alternativas, incluyendo impactos indirectos en la cadena de valor, como ahorro de combustible en automóviles más livianos, menor consumo de energía en casas aisladas con poliuretano y menor deterioro de los alimentos al usar envases plásticos, esto generalmente se debe a que el plástico requiere menos energía para su producción a comparación de los otros materiales.
Con respecto a la circularidad y reciclabilidad del plástico, se desarrolló el modelo de “Economía Circular”, enfocado en la atención sanitaria, que busca reducir los impactos ambientales negativos de los residuos y crear un círculo virtuoso que mejora la salud pública y reduce el número de intervenciones sanitarias necesarias.
La Organización en Favor de la Economía Circular (OFEC), trabajó desde hace dos años en conjunto con el Senado de la República, para lograr una Ley General de Economía Circular, la cual fue aprobada el pasado 17 de noviembre por el Pleno del Senado.
Esta nueva ley busca disminuir el impacto ambiental a través del reciclaje y la reducción de residuos; y presenta un avance en materia medioambiental para México, dado que no existe un antecedente a esta ley en la agenda global respecto a economía circular. Esto coloca al país a la vanguardia respecto a una protección sustentable del planeta.

Es importante resaltar que para que este modelo funcione es clave que la sociedad para que tome conciencia sobre la realidad global del planeta y crear sinergias de colaboración entre todos los involucrados en este círculo de valor.

La educación es pieza central para construir un mundo diferente. Aprender sobre economía circular transforma a las personas, nos ayuda a pensar y cambiar las realidades cotidianas con reflexiones que van desde la forma en que consumimos alimentos hasta cómo nos vestimos.
De la misma manera, nos permite ver que los plásticos están en nuestra vida para aportar valor y que pueden seguir un proceso sustentable y circular si los consumimos de manera responsable, los separamos y no los abandonamos en el ambiente. “ECOPLAS”
La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) destaca que, aunque el 15% del plástico se recoge para ser reciclado, el 40% se elimina como residuo, de forma que el porcentaje de reciclado se limita al 9% y un 17% se incinera o se escapa a los sistemas de gestión contaminando el medio ambiente.
“Aprender sobre economía circular, transforma a las personas, nos ayuda a pensar y cambiar las realidades cotidianas; además, actualmente ha cobrado mucha importancia y ha generado conciencia en la población para migrar de un modelo lineal en el que solo se produce, consume y desecha, a pasar a uno circular, en el que es posible reintegrar los residuos a la cadena de valor y transformarlos nuevamente en materia prima, a fin de que estos recursos se mantengan en la economía durante el mayor tiempo posible”, indicó Jorge Chahin, presidente de la Organización en Favor de la Economía Circular (OFEC).
Aunque el reciclaje se considera generalmente como una forma de manejo de residuos, en realidad constituye una actividad que permite modificar todo el ciclo de vida de los productos, pues al reciclar un residuo se disminuye la necesidad de extraer y procesar nuevas materias primas.
Alrededor del 50% de los plásticos que se producen se destina a aplicaciones de un solo uso, entre 20 y 25% se emplean en la construcción y el resto en la fabricación de otros productos, como electrónicos, muebles y vehículos.
En este contexto, y gracias a sus características físicas y químicas, el reciclaje de los plásticos constituye una opción viable para disminuir el impacto en el ambiente originado por su uso.
La proporción mayor de los plásticos reciclados se destina a la fabricación de envases y embalajes (40%), seguida de aplicaciones en la industria de la construcción (30%). El resto se utiliza para fabricar otros artículos de consumo directo o elementos usados en la manufactura, en productos tan diversos como los textiles y las autopartes.
En POLNAC fabricamos compuestos realizados con PBAT y PLA, que son 100% biodegradables, aportando propiedades similares a las del LDPE y LLDPE, ideal para aplicaciones en contacto con alimentos.

